Por: Alberto González

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El 28 de septiembre de 2026 representó un momento clave en la política de Tlaxcala, cuando el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de MORENA designó a Ana Lilia Rivera Rivera como Coordinadora de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en dicho estado.

Dicha designación constituye un avance decisivo rumbo a 2027 y sitúa a Rivera en un papel fundamental en el proceso político que definirá la sucesión gubernamental en una entidad donde MORENA mantiene una influencia electoral predominante.

Más allá del contexto electoral, su nombramiento tiene una relevancia política significativa. En un estado cuya historia reciente ha estado dominada por grupos y familias con un peso notable en el poder público, ahora recae la responsabilidad en un perfil originado desde las bases, formado en la organización social y con una carrera política construida a lo largo de tres décadas.

De este modo, Tlaxcala podría estar frente a un cambio en sus tradicionales balances de poder y ante la oportunidad de iniciar una nueva fase en su desarrollo político, social y económico.

¿Quién es Ana Lilia Rivera?

Ana Lilia Rivera Rivera nació el 14 de febrero de 1973 en Santiago Cuaula, una pequeña localidad del municipio de Calpulalpan, Tlaxcala. Hija de un comisariado ejidal, estuvo muy ligada desde su infancia al campo y a la organización comunitaria. Acompañando a su padre desde niña, tuvo contacto directo con las condiciones de pobreza y desigualdad que enfrentaban muchas familias campesinas de su región.

Esta realidad influyó profundamente en su formación y ayudó a definir las causas que defendería a lo largo de su trayectoria pública y académica, optando por estudiar Derecho en la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Su participación social inició temprano. Convencida de las causas agrarias, indígenas y campesinas, en 1994, a los 21 años, formó parte como delegada en la Convención Nacional Democrática convocada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Posteriormente, fue delegada estatal en la Convención Nacional para el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Su ingreso formal a la política partidista ocurrió a finales de los años noventa, en el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Durante ese tiempo, participó activamente en la vida interna del partido y llegó a ser presidenta de la Comisión Estatal de Garantías y Vigilancia del Comité Ejecutivo Estatal en Tlaxcala.

En 2008 fue elegida diputada local para integrar la LIX Legislatura del Congreso del Estado de Tlaxcala, que abarcó el periodo 2008-2011. En esa función se distinguió por priorizar las causas del campo en su agenda legislativa, destacando especialmente la defensa del maíz nativo, tema que se convirtió en una constante a lo largo de su carrera.

Gracias a su influencia, en 2011 Tlaxcala fue pionera en legislar para la protección de las variedades nativas de maíz. Rivera también lideró la Asociación Rural de Interés Colectivo en Defensa del Maíz Nativo de Tlaxcala, llevando la causa desde la organización social hacia un ámbito nacional.

Simultáneamente, en 2010 compitió por la presidencia municipal de Calpulalpan, aún bajo las siglas del PRD.

El año 2012 fue otro momento determinante. Tras la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador anunció su salida del PRD y avanzó en la constitución del Movimiento Regeneración Nacional. Ana Lilia Rivera decidió sumarse a ese proceso y colaborar activamente en la formación de MORENA.

No se incorporó cuando el movimiento ya era gobierno ni cuando sus opciones electorales eran evidentes, sino que participó en su etapa inicial.

En Tlaxcala fue secretaria general del Comité Ejecutivo Estatal Fundacional de MORENA, responsable de la Asamblea Estatal Fundacional y consejera nacional, además de asumir otras responsabilidades dentro de la estructura estatal en años posteriores.

Su labor organizativa trascendió Tlaxcala. En esa etapa fue enviada por López Obrador para apoyar la construcción del movimiento en Baja California Sur, Campeche, Sinaloa, Jalisco e Hidalgo.

Ese mismo año, durante la conformación de la dirigencia nacional fundacional de MORENA, Ana Lilia Rivera fue nombrada primera Secretaria Nacional de Asuntos Indígenas y Campesinos del Comité Ejecutivo Nacional, cargo que reflejaba plenamente las causas sociales que había defendido desde años atrás.

Dos años después, el 9 de julio de 2014, el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro oficial al Movimiento Regeneración Nacional como partido político nacional.

En las elecciones federales de 2015, las primeras en que MORENA participó como partido nacional, Rivera fue candidata a diputada federal por el Distrito Electoral Federal III de Tlaxcala.

El mayor avance en su carrera política ocurrió en 2018, cuando fue elegida Senadora de la República por mayoría relativa en Tlaxcala. Tomó protesta el 29 de agosto de ese año para integrar las LXIV y LXV Legislaturas.

Durante ese tiempo, formó parte de comisiones relacionadas con Anticorrupción, Transparencia y Participación Ciudadana; Cultura; Justicia; Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural, entre otras. Además, presidió una de las comisiones de Estudios Legislativos, fundamentales en el análisis y dictamen de iniciativas en el Senado.

Como senadora impulsó la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, que reconoce al maíz nativo como un componente esencial del patrimonio alimentario y cultural nacional, y establece mecanismos para su conservación y protección.

También coordinó el Frente Parlamentario contra el Hambre, Capítulo México, vinculado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ampliando su agenda campesina hacia temas de seguridad y soberanía alimentaria.

Uno de los momentos más destacados de su trayectoria parlamentaria fue el 31 de agosto de 2023, cuando el Pleno la eligió presidenta de la Mesa Directiva del Senado para el tercer año de ejercicio de la LXV Legislatura.

Este logro tuvo un significado especial para Tlaxcala, pues Rivera se convirtió en la primera persona originaria de ese estado en presidir la Mesa Directiva del Senado, órgano en el que previamente había ocupado la vicepresidencia.

Posteriormente, en las elecciones federales de 2024, Ana Lilia Rivera volvió a competir por el Senado y consiguió un segundo escaño por mayoría relativa en Tlaxcala.

El 23 de junio de 2026, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó su licencia para participar en el proceso interno de MORENA para definir la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía en Tlaxcala.

Desde entonces, lideró las encuestas que la señalaron como la opción más viable y competitiva, a pesar de enfrentar la oposición del aparato gubernamental estatal encabezado por Lorena Cuellar Cisneros, quien mostró preferencia por un perfil distinto a Ana Lilia.

La designación de Ana Lilia Rivera el 28 de septiembre por el CEN de MORENA resalta una trayectoria que no inició con el triunfo presidencial de 2018. Su historia política precede inclusive al registro legal del partido: participó en su fundación, recorrió varios estados para contribuir a su organización y formó parte de su primera dirigencia nacional.

Se suman a esto su experiencia como diputada local, dos periodos como senadora, la presidencia de la Mesa Directiva del Senado y una agenda social que ha mantenido como eje la defensa del campo, el maíz nativo y las comunidades rurales.

Justamente esa combinación de origen social, militancia fundacional, experiencia territorial y trayectoria legislativa explica el peso político con que Rivera inicia esta nueva etapa como el perfil más competitivo entre los coordinadores estatales de defensa de la transformación y la soberanía en las entidades en disputa.

Tlaxcala enfrenta ahora un momento crucial. El reto para quien asume esta responsabilidad no es solo liderar una estructura política rumbo a 2027, sino transformar esa experiencia y ese capital político en una propuesta que responda a los rezagos históricos del estado y construya nuevas condiciones para su desarrollo.

El camino a seguir implica caminar con la sociedad, escucharla y construir junto a ella un proyecto estatal que siente las bases de una profunda transformación para Tlaxcala.

La resolución del CEN de MORENA cierra una etapa del proceso interno y abre otra enfocada en la construcción política y territorial hacia 2027.