•Informes indican que la causa fue una falla múltiple en órganos.

El ámbito del arte contemporáneo lamenta la partida de Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más destacadas y reconocidas a nivel mundial, quien falleció el 14 de agosto de 2026, a los 97 años, en un hospital en Tokio.

La confirmación llegó este jueves por parte de la empresa que gestionaba su carrera y una fundación creada para preservar su legado. Según diversos medios internacionales, Kusama murió a causa de una falla orgánica múltiple.

Reconocida globalmente como la “reina de los lunares”, Kusama transformó los puntos, la repetición, las calabazas y los espejos en símbolos de un universo artístico que desdibujó las barreras tradicionales entre pintura, escultura e instalación.

Originaria de Matsumoto, Japón, donde nació el 22 de marzo de 1929, comenzó a crear arte desde su infancia. Sus vivencias personales y las visiones que tuvo desde pequeña se convirtieron en la base de una obra caracterizada por patrones repetitivos, colores vibrantes y la búsqueda del infinito.

De Japón a Nueva York

En 1957, Kusama se mudó a Estados Unidos y se instaló en Nueva York, donde pronto se vinculó con la vanguardia artística del momento. Su propuesta destacó por pinturas de redes infinitas, performances y obras que desafiaban las normas del arte.

A lo largo de décadas, su trabajo se transformó en una experiencia inmersiva. Sus célebres “Infinity Mirror Rooms”, que combinan espejos, luces y repeticiones para generar la ilusión de un espacio infinito, se convirtieron en algunas de las piezas más emblemáticas del arte contemporáneo.

Su producción artística abarcó esculturas de calabazas, pinturas, literatura, poesía y performances. Con el tiempo, sus creaciones fueron expuestas en museos y galerías de renombre internacional.

Una artista que nunca dejó de crear

Kusama regresó a Japón en los años 70 y continuó trabajando con gran dedicación. A pesar de los obstáculos personales que enfrentó a lo largo de su vida, mantuvo una actividad artística constante y siguió pintando hasta el final de sus días.

Su legado fue reconocido con importantes distinciones, entre ellas la Orden de la Cultura de Japón y el prestigioso Praemium Imperiale.

La influencia de Kusama fue más allá de los museos. Sus característicos lunares y sus instalaciones inmersivas acercaron el arte contemporáneo a millones y convirtieron sus exposiciones en fenómenos culturales y digitales.

Tras su fallecimiento, el mundo del arte despide a una creadora que supo convertir sus obsesiones, vivencias y visiones en un lenguaje visual inconfundible.

Yayoi Kusama deja un legado artístico que, al igual que sus espejos infinitos, parece multiplicarse sin fin.

La influencia de Kusama fue más allá de los museos. Sus característicos lunares y sus instalaciones inmersivas acercaron el arte contemporáneo a millones y convirtieron sus exposiciones en fenómenos culturales y digitales.

Tras su fallecimiento, el mundo del arte despide a una creadora que supo convertir sus obsesiones, vivencias y visiones en un lenguaje visual inconfundible.

Yayoi Kusama deja un legado artístico que, al igual que sus espejos infinitos, parece multiplicarse sin fin.